domingo, 19 de julio de 2020

EL PODER DE UNOS LÍMITES - Alicia Silva Rey








1-

Una gata es sin padre.
Como los colibríes y los caballos.
Lame el agua de un plato hondo
metálico y a la vez elabora
fuentes intangibles.


Se enamora de un rasgo

Se enamora de un rasgo.
Lo amado es un rasgo
que nadie más que ella / el ve.
Buscará ese rasgo cada vez
en distintas personas.
Amor será una copa no colmada.
El rasgo inconsistente
accidenta el amor.


Una poesía que sea un santuario en ruinas

Una poesía que sea un santuario en ruinas
a punto de renacer.
Seca, ardua, indigerible y mala, muy mala,
como el veneno. Un canto. Que desgarre
la superficie de lo neutro. El ruido de una roca
partiéndose a causa del agua congelada
que estalla en el vidrio de tu alucinación.

La rotura de mi clavícula en aquel accidente
automovilístico: el instante en el que se comienza
a rebotar sin control dentro de la cabina del auto
antes de perder la conciencia y el miedo.




Alicia Silva Rey, El poder de unos límites, Editorial Barnacle, Buenos Aires, 2019


jueves, 16 de julio de 2020

CTALA-MOCHITA - Valeria Cervero











14-

La belleza no se separa del mundo. El sonido del agua es el sonido del primer día. Tal vez por eso no sabemos qué decir. Las palabras fluyeron hasta quedarnos sin nada.


38-

El cuerpo humano tiene su propia memoria. Hecha de dolores, deseos y debilidades. El cuerpo de un árbol recuerda las tormentas y las sequías, la escasez y la abundancia. Todos los cuerpos tienen sus huellas. La escritura es el cuerpo que no olvida.


58-

El misterio es lo que nos une a quienes más queremos. El de las pequeñas cosas y el cada día. El hilo que sostiene lo que no se puede decir.


Valeria Cervero, Ctala-mochita, Editorial Barnacle, Buenos Aires, 2020. 






UN ÁRBOL EN MEDIO DEL MAR - Pablo Duca







Escribo tu nombre en un papelito

con un lápiz de carpintero.

Lo doblo hasta que es un grano de arena.

Lo entierro en el patio,

lejos de cualquier cobijo.

Hago el mismo trabajito

con mi nombre.

Construyo mi barrilete

con papel de un diario

que anuncia lluvia.

Me siento con el lápiz en la oreja

como cuando era niño.

Llueve.

El patio se ha llenado

con las flores de tu fragilidad.

Nada muere.


***


Lavo las frutas recién caídas de mi patio.

Con un cuchillo pelo una naranja

y observo su debilidad.

Es cierto,

el mundo se está desmoronando.

Cubro la naranja con pudor de padre

y me acerco al naranjo.

Caen las primeras gotas de lluvia.

Si se escucha con atención de abuela,

todo habla.



***


Mi mamá me lo enseñó

cuando iba al jardín de infantes:

lo primero en la vida es el deber.

Por eso, cuando te veo reír a carcajadas

y parece que vas a explotar

de una belleza casi ahogada,

siento que te debo tanto, tanto.

Por ejemplo, el océano

que nace en el horizonte de tu risa,

como esas olas de bandera roja,

donde se puede barrenar

con riesgo a todo.



Pablo Duca, Un árbol en el medio del mar, Editorial Baldíos en la Lengua, Buenos Aires, 2019.






domingo, 12 de julio de 2020

El lado de la sombra - Diego Colomba







¿Qué significa tener un poema en la cabeza?


Esta mañana
escribí 
un poema 
efectista

Como 
un cuento
se leía
de una sola
sentada

Tenía
inicio
nudo
y desenlace

Y alguno
simbólicamente
sencillo
al que no 
le sobraba
nada.

Pero 
lo guardé
mal
en la computadora:

lo perdí.

Como si 
lo hubiera
soñado
intenté 
reescribirlo
en la vigilia.

Mi memoria
era la mano
de un chico
que borroneaba
y confundía
los hilos
del poema.

Con torpeza
quebraba
el símbolo
como si 
fuera
una cucharita
de madera
hundida
en el helado.

Sin solución
de continuidad
mi poema 
original
se había 
vuelto 
un mito.

Ahora
mis dedos
debían soplar
las mentiras
de mi mente.

Soplar
hasta volverlas
un poema 
posible.



Más allá de cualquier inventario

Los habitantes de la casa se han ido a descansar. Nadie, felizmente, te reclama. Podés seguir recostado en el techo de la galería, entre marañas de cables y ramas. Entrever desde allí la lejanía del cielo. Una chispa de vida. Pero hay sombras o pájaros como dioses que hacen crujir las chapas. Y se niegan a dejarte solo.



Un pensamiento

Se queman los yuyos del baldío.

Pero siente que todo lo que hay alrededor
-no sólo el yuyal que se chamusca-
va quemándose por dentro.

Cada cosa tiene un alma calurosa.

Como el fuego la maleza
su propia carne.




Quemándose por dentro
va perdiendo el día
su consistencia.

También la noche
y su destino
de luz.


Diego Colomba, El lado de la sombra, Ediciones Barnacle, Buenos Aires, 2020.