domingo, 27 de diciembre de 2020

El emperrado corazón amora - Juan Gelman






Ahorita


Tierna, cosa es

el tiempo que deriva en una palabra

sin puerto. Gozar la luna, lo

malo triste pisado.

¿Quién oirá las guerras didácticas del pecho?

¿Brasas que los sentidos disfrazan

de un lado al otro de los cuentos?

Se oxidaron los goznes

del deseo a la espera del deseo,

ahorita, ahorita, dicen

almas piadosas inflamadas.

En las piedras que rompen el cielo

hay caminos, distancias,

carpinteros del ser.

El uno y el amor se juntan

en ignorancias, pájaros

que se murieron

jóvenes, los encierran, hay

hermanos en la hora,

un frío que arde todavía.



Escenas


La escena vieja del comer

en un un lugar apartado donde

no hay mendigo ni

fatalidades del cuchillo,

el tenedor que triunfa, la cuchara.

El poema

viene de qué, de dónde. Problemas

de la circulación del otro

en tiempos de mañana,

los oscuros del mundo, la

danza de las sábanas en

amor, amor, amor. La huella

que se pega a lo que la pisó,

dos hermosuras, almas

con ratos de zozobra, golpes

que devuelven los bastones de ciego

a prisioneros de la lágrima.

Cuánto de tanto, dónde

comenzarán las raíces de

la palabra estarser, frontera

de algo que se perdió

en espacios del pensamiento,

las imaginaciones que

abrían puridades

de la salud, salud.



Divergencias


Una palabra cualquiera

no es una palabra cualquiera,

no se parece al cuerpo que la dijo,

no tiene manos, ni pies, ni amora

como un mortal. Lo que nombra

tiene mares que llevan lejos.

A su casa todos pueden entrar

y su tiempo no cesa

en cada boca. Espera

viajes por el agua oscura que

lleva su nombre.


Juan Gelman, El emperrado corazón amora, Editorial La Página S.A, Buenos Aires, 2011.